lunes, 17 de mayo de 2010

El éxito del Prieto Picudo.............

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El éxito del Prieto Picudo

La DO Tierra de León, con sólo tres años de vida, se rinde a los pies de una variedad para cuya elaboración aún utilizan los sistemas tradicionales de las bodegas-cueva

Ical
16/05/2010

Una imagen de un racimo de uvas de la variedad Prieto Picudo.


En el 1.100 Aniversario de la creación del Reino de León, la provincia actual ha encontrado un nuevo rey al que rendirse. No se trata de ninguno de los 18 monarcas con los que contó el antiguo mando, sino de la variedad vinícola prieto picudo con la que la provincia pone rumbo al éxito con un producto ‘made in’ la Denominación de Origen Tierra de León, y que acompaña ya por el mundo a la más conocida mencía con la que se elaboran los extraordinarios vinos de El Bierzo.

La prieto picudo supone el 70 por ciento del territorio vinícola de la DO, que aglutina buena parte de la zona sur de León. No se trata de una novedad. A pesar de la juventud de la DO, con sólo tres años de vida, los habitantes de la zona, principalmente en el entorno de Valdevimbre, cuna del prieto picudo, elaboraban vino con esta variedad siglos atrás, atendiendo a una tradición que giraba en las conocidas como bodegas-cueva, una infraestructura excavada en la tierra que utilizaban para almacenar la uva y prensarla, y que en la actualidad se utilizan como acogedores restaurantes con toque rústico.

En base a ello, y como la unión hace la fuerza, empresarios, bodegueros y Ayuntamiento de Valdevimbre han decidido aunar esfuerzos y convertir el entorno de la comarca y los cercanos Oteros en el escenario ideal para conjugar vinos de calidad, turismo y gastronomía, todo ello ligado alrededor de las bodegas-cueva.

En la búsqueda de ese éxito fue inaugurado hace casi un año en la localidad el Museo del Vino, en el que los visitantes pueden comprobar la manera de elaborar vino de los antepasados, con el aroma que desprende la tierra cavada y que impregna de recuerdos. En ellas se realizaba el ‘madreo’, antigua técnica vinícola que aún hoy tiene su sitio en la zona y que consiste en agregar uvas o racimos enteros al vino durante su fermentación para crear vinos rosados. Con ello se añaden finas burbujas al vino y una mayor persistencia en la boca.

Esta localidad cercana a León y cuyo municipio tiene un millar de habitantes –son siete pueblos- es un claro exponente de la cultura del vino, un referente para turistas, curiosos y amantes de la buena mesa. El interior de las 400 bodegas tiene un cierto aire a misterio. Con cerca de 800 años de antigüedad, algunas de estas cavidades se han convertido en restaurantes donde conjugar el vino de León con la gastronomía, especializada en tortilla guisada, parrilladas de carne roja, embutido de la provincia, lechazo asado de Castilla y León, bacalao de Valderas y una amplia carta de postres caseros.

Éxito en el exterior

Fruto del buen trabajo de algunas de las 33 bodegas de la DO, como Pardevalles o Tampesta, los vinos de León no sólo se consumen en el norte de la Península y Madrid, principales mercados nacionales, sino también en Estados Unidos y en otros países abiertos a probar este tipo de caldo.

En la actualidad, estos vinos tienen una oportunidad importante porque la demanda se transforma y cambia, y tal y como señala el prestigioso enólogo berciano Raúl Pérez, los consumidores piden ya vinos elaborados con sabor más tradicional y que recuerde al que “hacían los abuelos de las generaciones actuales en las cuevas”. Por ello, Pérez, asesor de numerosas bodegas de diferentes denominaciones de origen, cree que la prieto picudo, con un porte rastrero y racimo compacto, “tiene un potencial que debe explotar y buscar en los mercados que precisamente requieren ese tipo de vino, porque tiene excelentes aptitudes”. “Es una zona relativamente nueva que si se trabaja de forma racional permite hacer muchas cosas”, sostiene uno de los más prestigiosos enólogos, quien recuerda que esta comarca también elabora verdejos y algo único, como es el ‘alvarín’, un blanco también único en la zona pero que aún está en sus primeras fases de vida.